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Nuestros propios relatos de terror

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Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Wilhelmina el Dom Jul 17, 2011 3:26 pm

Este es un espacio creado exclusivamente para que cada usuario comparta sus terroríficas creaciones con los amigos foreros (fuera de las actividades propias del taller). Escritos que forman parte de sus colecciones particulares y de vuestra propia autoría. Esperamos la participación de todos. Wink


Última edición por Wilhelmina el Jue Jul 21, 2011 2:17 pm, editado 1 vez
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Wilhelmina el Dom Jul 17, 2011 3:31 pm

Último encuentro

Se sentía paralizada, inmovilizada totalmente. El frío extremo había entumecido sus extremidades, experimentando una suerte de petrificación en manos y pies. La oscuridad tampoco ayudaba demasiado en esa sensación de sofoco que ya comenzaba a hacer estragos en su mente y en su cuerpo. La claustrofobia ya se hacía intolerable; y el frío, ese aire gélido acariciando su piel terminó por abatirla. No podía emitir sonido alguno, por lo tanto no podía pedir ayuda, no sabía dónde estaba ni cómo había llegado allí. Estaba desesperada. La sensación era ahora de absoluta desolación.

Intentó recordar algo, aunque sea fragmentos de momentos previos que luego podría ir uniendo para llegar a algo esclarecedor, siempre y cuando el frío le permitiera mantener su mente activa. Inesperadamente, se encontró saliendo del ascensor en el piso mismo donde vivía y que compartía con Lucas, su novio desde hacía tres años. Parecía que los recuerdos de momentos vividos habían comenzado a llegar a su pensamiento, eso estaba muy bien. “Mantente consciente, mantente consciente”, decía para sí misma con el objeto de evitar desvanecerse. No sabía que podría suceder después. Intentó concentrarse nuevamente y logró regresar, al menos con su mente, a su departamento. Entró, arrojó sus pertenencias sobre el sofá y se quitó los zapatos, se sentía realmente agotada. La noche asomaba y recordó haber oído por la radio del coche, en la vuelta a casa que se avecinaba una tormenta. Súbitamente, una ráfaga de viento helado azotó una de las ventanas y se abrió golpeando fuertemente. Corrió hacia allí descalza y cerró la ventana. Se dirigió al baño y abrió los grifos de la bañera. Un chorro de agua helada le empapó las manos. Eso bastó para que vertiginosamente se hallara otra vez en ese lugar incómodo, oscuro y gélido...

Le resultó extraño ni siquiera poder abrir los ojos. Una sensación de angustia la embargó completamente. Necesitaba pedir ayuda y no sabía cómo. El frío se hacía cada vez más intenso. A pesar de no poder ver nada, el lugar se le antojaba pequeño y podía percibir que se encontraba recostada. Una vez más procuró concentrarse y se visualizó sumergida hasta el cuello en un tibio baño de espuma relajante y renovador. Mientras se encontraba reposando en el agua, repentinamente oyó ruidos que se asemejaba a pasos que provenían del pasillo. Se incorporó y volvió a agudizar el oído, ella estaba sola y Lucas no regresaría hasta el lunes. Tomó la toalla, se envolvió en ella . Se asomó. Nadie. Se encaminó hacia la habitación, al momento de cerrar la puerta un fuerte golpe impactó en su cabeza. Se desplomó en el piso, sin perder la conciencia. El atacante se encontraba detrás suyo, mirándola, con el rostro cubierto por un pasamontañas oscuro. Ella gritó pero nadie parecía oírla. No volvió a atacarla, esperaba su siguiente movimiento, alerta. Como un juego del gato y el ratón. Todo sucedió tan rápido. Apenas con fuerzas, ella se arrastró por el suelo hasta llegar al teléfono y cuando consiguió descolgar su agresor la tomo por la espalda y la arrojó intensamente sobre la cama. Ella se defendió, lo golpeaba firme, pero sus golpes apenas surtían efecto en la integridad del hombre. Un destello luminoso proveniente de una cuchilla de caza la dejó sin aliento. Sin mediar palabras, el gigante le propinó un duro golpe de cuchillo sobre el cuello, la sangre manaba a borbotones. La tibieza del líquido, contrastando con el ambiente álgido en el que se hallaba ahora, la hizo retornar.

No podía creer lo que había recordado. Quería llorar, pero las lágrimas no brotaban. Unas voces se oyeron, como ecos en la oscuridad. “La voz de Lucas”, pensó, “Es la voz de Lucas”. Un intenso movimiento y un ruido metálico la arrebataron del glacial recinto. Reconoció el cosquilleo de un lienzo que se desplazaba sobre su cuerpo desnudo. Oyó la voz de una mujer “¿Es ella? ¿Es su novia?”. Lucas, sollozando respondió “Sí, es ella”. La oscuridad se transformó en luz. Un destello luminoso níveo que nunca antes había visto. Las palabras de Lucas fueron necesarias para que pueda abandonar esa suerte de cárcel; su prisión de piel, carne y huesos.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Wilhelmina el Dom Jul 17, 2011 3:42 pm

Comunión

Eran las 18:30. Ramiro se encontraba en el lugar que habían acordado y había llegado unos 20 minutos por adelantado a la cita. Apagaba su tercer cigarrillo cuando volteó al oír su nombre. Obviamente era ella, Patricia. Estaba más radiante y bella que nunca. Hacía unos cuatro meses que no la veía, desde que ella había decidido volver con su ex, un manipulador obsesivo quien, según lo que le contó ella esa tarde de verano y por enésima vez, había decidido cambiar. Ramiro había ya perdido la cuenta de cuántas veces Patricia lo había citado en aquel barcito céntrico para usarlo como paño de lágrimas. La última vez fue ese viernes de diciembre donde le confesó que a pesar de todo, el dominador de su novio Andy le había pedido perdón y le rogó que volviera a casa. Obviamente, él sabía que aquello iba a durar lo que canta un gallo pero veía tan entusiasmada a Patricia que, otra vez y como otras tantas lo había hecho, la alentó para que regresase con él. Por dentro el corazón se le hizo un nudo sabiendo que ella, su amor secreto por años, volvería al calvario del maltrato. Y ahora la tenía ahí, nuevamente frente suyo, hermosa con ese cabello negro azabache enmarcando sus rasgos redondeados y delicados. Tan frágil e indefensa como siempre.
– ¡Hola Rami! Tan puntual como de costumbre.
– Hola Pato. ¿ Cómo estas? – Sentía que se derretía con esa mirada luminosa que ella le regalaba, pero cierto rencor persistía dentro suyo. El saberse usado cada vez que ella necesitaba desahogo a sus problemas de pareja.
–Un día bastante gris, ¿verdad? – Comentó ella, como para romper un poco el hielo puesto que veía a Ramiro bastante distante, lejano. No parecía el mismo de la última vez.

El lugar era bastante acogedor. Y Ramiro sabía que era el lugar favorito de ella. Unos sillones claros y bien cómodos, buena música, ambiente climatizado, y el siempre agradable aroma a café molido. El entorno favorecía esa intimidad que deseaba cada vez que se reunía con Patricia. Aunque él sabía muy dentro suyo que la intimidad que ansiaba era más importante que esa. Si todo salía como lo había planeado, esa noche lograría lo que hacía años anhelaba.

Se conocían desde el primer año del colegio secundario. Ya hacía casi veinte años. Solían pasar las tardes juntos, repasando los apuntes de Historia y regalándose mutuas sonrisas cómplices entre mate y mate. En esos momentos, Ramiro era un chico bastante guapo, estudioso y aplicado, aunque introvertido y apocado. Eso le jugaba en contra a la hora de relacionarse con los demás, en especial con el sexo opuesto En cambio Patricia era la chica más popular del colegio. El sueño de todo muchacho que se precie como tal era tener una cita con ella. Y aún así, a pesar de su popularidad, ella nunca había dejado de ser una chica de lo más convencional. No le importaba en lo absoluto que cada vez que pasaba, dejaba a todos los muchachos rendidos a sus pies. Y si bien lo sabía, hacía como que lo ignoraba. Le interesaba pasar lo más desapercibida posible. Ella era por quien Ramiro vivía y respiraba desde hacía casi veinte años y aunque él nunca le ocultó sus verdaderas intenciones, ella siempre lo rechazó alegando que él era su mejor amigo y que nunca podría quererlo de otra manera. Y el se conformaba con eso, aunque sea con tenerla cerca. Crecieron así, uno al lado del otro pero viviendo sus amores y desamores por separado. El conoció otras chicas, pero nunca pudo a amar a otra, si su corazón lo ocupaba Patricia. A ella le pasaba algo similar, hasta que llegó a conocer a Andy y el alma le dio un vuelco. Andy era un treintañero no demasiado guapo pero de muy buenos modos y sumamente atractivo. Tenía un encanto particular. Divorciado y de buena posición económica no dudó en proponerle a Pato la idea de irse a vivir juntos. Pero la felicidad duró poco. Al tiempo empezaron los maltratos verbales y que luego pasaron a los físicos. Pero ella lo amaba y a pesar de todo siempre volvía a él cuando éste le imploraba su perdón con la promesa de no volver a las faltas de respeto. Obviamente, todo seguiría igual. Ramiro, sutilmente y con temor a herirla suponiendo que Pato tomaría a mal sus propuestas, muchas veces le había sugerido que lo deje y no volviera más pero sus palabras parecía llevárselas el viento. Nunca había puesto en práctica ninguno de los consejos que su amigo le ofrecía, sólo se sentía complacida de tenerlo allí siempre que necesitaba un desahogo.

Sin embargo el encuentro de hoy era diferente. Ella no tenía los ojos hinchados de llorar, el rostro pálido o el semblante apagado. Ramiro la veía radiante y eso le llamó poderosamente la atención.
– Bueno amigo, antes que me preguntes nada pidamos un café. Para mi un cortadito ¿si?.
Ramiro así se lo solicitó a la camarera.
– La verdad es que me sorprende verte así, Pato. No lo puedo negar. Cuando recibí tu llamada supuse que las cosas irían mal nuevamente, pero creo que no es así ¿verdad?.
– Ya me conocés demasiado. Bueno sí. No sé si has prestado atención a mi mano izquierda. Verás algo pequeño y brillante por ahí – comentó, en tono distraído y sonriendo.
– ¿Andy te propuso matrimonio? Esto... hay que festejarlo – No podía ocultar una sensación de sorpresa y al mismo tiempo de desolación. Una desolación que con los años y la continuidad se estaba transformando en rencor, resentimiento e incomprensión hacia Pato. ¿Cómo podía otra vez caer en las redes de Andy?

Tratando de disimular la furia contenida en su interior Ramiro disfrazó su pésimo humor con una sonrisa complaciente y decidió, ahora más que nunca, seguir con lo planificado. Fue entonces cuando le comentó a Patricia:
– Oíme, que te parece si esto lo festejamos a lo grande. En casa tengo una botellita de espumante bien helado; de paso ya no tendrás más excusas para venir a conocer mi nuevo departamento.

Hacía ya casi un año que Ramiro se había comprado su propio departamento, había decidido independizarse de una vez por todas. Su trabajo en la empresa y su buen manejo con los gastos le había permitido ahorrar lo suficiente como para lograr su autonomía. No fueron pocas las veces que invitó a Pato a su piso, pero las excusas siempre aparecían. Era obvio que Andy no la dejaba ir a la casa de otros amigos. Los celos eran cada vez más insoportables. Pero esta vez había tomado a Patricia por sorpresa y no le quedó otra que aceptar.
– Está bien. Pero no puedo llegar muy tarde a casa – dijo ella – Hoy tengo una cena familiar para comunicar la buena nueva a los más cercanos. Has tenido el privilegio de ser uno de los primeros. Sabés lo mucho que significás para mi Rami, sos ese hermano que nunca tuve y siempre estás ahi. Eso lo valoro mucho.

Ramiro la rodeó con su brazo por la cintura, pagó a la camarera y salieron. Subieron al auto de él y se dirigieron al departamento. Había comenzado a llover cuando descendieron del vehículo. Ramiro le prestó su sweater para que ella se cubriera la cabeza y no se mojara. Ya anochecía. Era un edificio no demasiado lujoso, de clase media. Al llegar al noveno bajaron del ascensor. Al ingresar, Patricia notó que era un lindo lugar, pero sintió que le faltaba vida. Pudo notar un abandono prolongado en el sitio, falta de limpieza y de orden. Un departamento así con un poco más de dedicación hubiera sido un lindo lugar para vivir. No era muy pequeño, de hecho para una persona sola había lugar de sobra. Un viejo sillón desvencijado le daba la bienvenida a su izquierda. Pudo observar algunas revistas y libros desparramados en la mesa del comedor que Ramiro se apuró por recoger y dejarlos sobre la biblioteca. Pudo percibir un olor rancio a encierro y falta de ventilación. Las ventanas estaban cerradas, pero parecían que no habían sido abiertas durante meses. En un rincón se acumulaban algunas cajas con objetos en su interior, algunas abiertas y otras aún encintadas. Obviamente, aún después de casi un año, Ramiro no había terminado con la mudanza. En ese punto y más allá de la confianza, Patricia comenzó a experimentar una sensación extraña. La voz de Ramiro la alejó de sus observaciones, pidiéndole que tomara asiento. Además se disculpó por el desorden reinante aduciendo falta de tiempo y de ganas para la limpieza. Se dirigió a la cocina donde abrió la heladera y sacó una fría botella de champagne, buscó un par de copas en el desorden pero fue en vano. De todos modos tomó un par de vasos del mueble y sirvió la bebida para los dos.
– ¡Salud!, por la boda que se avecina y por la felicidad de mi buena amiga
– ¡Salud! – replicó Patricia.

Ella no estaba demasiado acostumbrada a beber por lo que le bastó solo con medio vaso. Él en cambió se bebió el primero y el segundo vaso de un tirón. Cuando iba a servirse el tercero, Patricia lo empezó a notar embriagado y le pidió que no bebiera más.
– No – dijo él en tono casi encolerizado. Hoy sé que mi amiga es feliz y quiero brindar por eso. Aunque se cague en mí. Aunque sepa que su felicidad junto a ese bastardo es mi desconsuelo.
– Rami, por favor. No sigas. Me hacen mucho mal tus palabras.
– Pero vos sabés lo que yo siento por vos. Siempre lo supiste y aún así te cagaste en mí. – Gritó en medio de sollosos ahogados – Me usaste siempre, soy tu pañuelo de lágrimas. Y yo me dejé usar como un idiota, porque te amo, siempre te amé y siempre te voy a amar. Pero eso se terminó. Hoy lo vas a ver.

Patricia se levantó del asiento para tranquilizar los ánimos exasperados de su amigo, pero éste fue más rápido. En fracción de segundo tomó la botella de champagne y le asestó un golpe seco en el rostro. El dolor fue inconcebible e indescriptible. Todo lo que percibió después fue la negrura absoluta.
– Ahora sí. Si no sos mía, no vas a ser de nadie.

Yacía desmayada en el suelo y comenzó a sangrar por la nariz y por la boca. Ramiro, con el rostro empapado en lágrimas, con los ojos inyectados en sangre y el rostro desencajado la tomó de las piernas y la arrastró por el piso en dirección al cuarto. El dormitorio no era precisamente un lugar de descanso convencional. Y es que el joven había decidido dormir en aquel viejo sofá del living para que éste lugar sea su santuario privado. Las paredes pintadas de rojo y negro, y las velas encendidas por doquier hacían del lugar un cuartucho hediondo y repulsivo. Un mueble antiguo y descascarado ocupaba una de las paredes. Allí descansaban decenas retratos de Patricia, algunos estaban tan cubiertos de cera derretida que ya casi ni podía visualizarse el bello rostro de la morena. En el centro de la habitación, había dispuesto una especie de catre que haría las veces de altar. Estaba cubierto de una vieja frazada negra que lo tapaba por completo. La locura de este hombre, tras años de menosprecio, había llegado a límites inimaginados. Junto a esa especie de altar de sacrificios, Ramiro había dispuesto una mesita con una serie de elementos a los que daría uso a continuación.

Se despertó con un dolor insoportable en la mandíbula y en todo el lado derecho de su rostro. El olor acre a humedad entremezclado con el de la cera de los cirios encendidos le provocó náuseas. En ese instante percibió que se encontraba amarrada fuertemente de los pies y de las manos, con unas correas de cuero al catre donde estaba recostada boca arriba. Hizo fuerza para lograr zafarse pero obviamente fue en vano. Aunque podía gritar un poco, no podía articular palabras, Ramiro le había colocado una mordaza de bola, de esas que se utilizan en prácticas sadomasoquistas. Estaba completamente desnuda. Cuando terminó de darse cuenta lo que estaba pasando, las náuseas se transformaron en vómito. Comenzó a toser porque se estaba ahogando con su propio vómito, debido a la presencia de la mordaza. En ese momento y por detrás se le apareció el rostro endemoniado de Ramiro, aunque no parecía él. Este psicópata no podía ser su amigo de toda la vida. Quitándole la correa de su mano izquierda la obligó a ponerse de lado y le corrió un poco la mordaza, para que expulsara por completo todo y evitar así que se ahogara. En ese momento ella aprovecho a gritar, gritó lo más fuerte que pudo. La risa diabólica de él la descolocó.
– Gritá todo lo que quieras, nadie puede oirte. He diseñado este, tu santuario, con el objetivo de que algún día llegaras aquí. He cubierto las paredes con paneles de aislamiento acústico. Y ahora pondré música, para crear un clima más... ¿cómo se dice? Ah, si. Más “íntimo”.

En ese instante se dirigió a un equipo de música situado en un rincón y encendió la música. El heavy metal retumbó por la habitación, extinguiendo los gritos de Patricia. Se dirigió hacia ella y le volvió a colocar la mordaza de bola. Si bien se encontraba completamente desnuda, sudaba abundantemente, esto excitó aún más al demente que comenzó a caminar lentamente alrededor del improvisado altar. Empezó a acariciar el delicado cuerpo de la joven. Se dirigió por las piernas, subiendo lentamente con las manos. Palpó su vientre liso y empapado de sudor. Subió suavemente hasta llegar a sus pechos. Patricia sollozaba desconsoladamente, no podía hacer nada. Cuando terminó de rozarla suavemente con los dedos comenzó a lamerla; el sabor salado de la transpiración de la chica lo volvió aún más loco. En ese instante se dirigió al extremo del catre, sin dejar de mirarla con esa expresión esquizoide y desató sus piernas, que estaban juntas. A pesar de la fuerza que ella ejercía, no pudo doblegar la intención del maniático. Ramiro le colocó una pierna a cada lado amarrándolas nuevamente, bien abiertas. Se subió al catre y la violó de forma bestial, atroz. Satisfizo sus bajos instintos de una forma inhumana. Patricia intentaba gritar y eso lo excitó aún más. Lo que hizo que volviera a mancillarla una y otra vez. Cuando Ramiro terminó se bajó y le susurró obscenidades al oído, le dijo que había disfrutado mucho de poseerla pero que lo mejor aún estaba por venir. Ella cerró los ojos y ladeó su cabeza, cuando los abrió se percató de la pequeña mesita que se encontraba cerca del camastro. Una sensación de pánico se apoderó de ella. Luego, el dolor y cansancio a los que se vio sometida hicieron que se desvaneciera nuevamente.

Una sensación de dolor extremo la sacudió del vacío en el que se encontraba sumida. Todavía se escuchaba el metal con sus guitarras aturdiendo sus oídos. Sobre ella se encontraba nuevamente Ramiro, la mesita estaba ya pegada a la cama y de ella había tomado un filoso bisturí con el que la estaba literalmente despellejando. Había comenzado por trazar pequeño círculos en su vientre y en sus pechos, para luego retirar los trozos de piel que iba colocando cuidadosamente en una bandeja situada sobre la misma mesita. Patricia ya no sabía que estaba sintiendo. La tortura a la que estaba siendo sometida parecía no tener fin, y lo peor es que ya se estaba habituando a ella. El dolor insoportable hizo que no pudiera controlar sus esfínteres. Ramiro parecía disfrutar cada vez más de su “obra”. El placer que que le provocaba el sufrimiento de ella, parecía compensar toda la angustia que había experimentado por años. Continuó ahora cortando pequeños trozos de carne de las piernas de su amada, quien yacía inmóvil sobre la frazada ensangrentada, con rastros de semen y mojada por la orina. Nuevamente se había desmayado. Ramiro llevó los trozos de carne de Patricia a la cocina, donde los colocó en la sartén y los frió en aceite hirviendo. Regresó a la habitación un rato después, ávido de sexo nuevamente. El olor que percibía en el ambiente y ver a Pato con algunos trozos faltantes de piel y carne encendió sus sentidos y la tomó nuevamente sobre el altar. Cuando despertó, más allá del infinito dolor que ya se le hacía costumbre experimentar, vio que Ramiro sonreía a su lado. Estaba sentado en un banquito, al lado de la mesita. Patricia notó que su brazo estaba ahora extendido, maniatado y colocado sobre una especie de tablita que sobresalía de la cama con la palma vuelta hacia arriba. Al parecer Ramiro había practicado un torniquete. Lo que vio no la inquietó, ya estaba resignada a todo. El muchacho colocó una jeringa con aguja bastante grande en la vena y comenzó a extraerle sangre.
– Como ves, al fin pude dar con esas benditas copas. Debo apresurarme, no vaya a ser que coagule.
Patricia vio que sobre la mesa reposaba una copa de champagne donde Ramiro estaba colocando la sangre que le iba extrayendo con la jeringa. Cuando terminó, le colocó un sucio trozo de trapo en el orificio y lo ató. Le quitó el torniquete. Colocó una servilleta sobre sus piernas, acercó la mesita y bebió un poco de sangre. Tomó los cubiertos y cortó un trozo de la carne que había preparado hace un rato en la cocina, se lo introdujo en la boca saboreándolo lentamente.
– Ahora sí, hermosa. Somos uno parte del otro. Ya no necesito alimentarme de comidas mundanas. Hemos logrado la verdadera comunión. La unión sagrada entre ambos. El amor infinito a través de la carne y de la sangre.
El espanto se reflejó en la cara de la mujer.
– Sobrevivirás para darme placer y sustento, el tiempo que sea necesario. Estaba escrito que serías mía. Hemos nacido el uno para el otro y así vamos a terminar, juntos.
Patricia profirió un grito ahogado, seguido de arcadas. Pero no tenía nada en el estómago que pudiera regurgitar. Sólo percibió la quemazón de un agrio sabor a bilis que le subió por la garganta. Se sentía débil y deshecha. Sabía que no le quedaba demasiado tiempo de sobrevida. Rogaba que ese tiempo fuera lo más breve posible.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Mar Jul 19, 2011 7:17 pm

Mina, mañana sin falta te leo. Tengo muy buen recuerdo de aquel que escribiste para el Reto.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Wilhelmina el Miér Jul 20, 2011 7:16 am

Son los que escribí para El Reto, Lyssa. Me cuesta mucho escribir si no tengo un incentivo. Por eso ya le hice la propuesta a Ryujy de armar una suerte de Taller Literario por acá, con actividades que favorezcan la inspiración. A ver si hay suerte! Very Happy
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Miér Jul 20, 2011 12:56 pm

¡¡Tenes razón que son los del Reto!! El de la Comunión es buenísimo. El otro lo voy a releer que no me lo acuerdo.

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Ryujy el Miér Jul 27, 2011 11:55 pm

Leí último encuentro Minis, me gustó la generación de la atmósfera previa para la violencia de género, y la idea de la muerte emancipadora. Lo de la piel me hizo acordar a Hellraiser por alguna razón Smile

Me animo a subir uno que creo que leyó sólo Splatter, y algún otro amigo:


Última edición por Ryujy el Jue Jul 28, 2011 12:19 am, editado 2 veces
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Ryujy el Miér Jul 27, 2011 11:57 pm

La última noche

La brisa de la noche acarició los corruptos ojos de Michael Myers, unos ojos oscuros que se confundían con las sombras. Su mano acariciaba el cuchillo, el cuchillo destellaba en su mano; era la noche más grande de su vida, la noche en que finalmente daría muerte a Laurie Strode.
“Has fallado Michael”, le había dicho ella segundos antes, a pesar de ello Myers creía estar por alcanzar la más grande de las glorias, aquello que finalmente acallaría para siempre esas voces que de pequeño habían convertido a Mike en Myers. Era vertiginoso el sólo pensar que toda una vida dependiera de un momento.
Lo que estaba por vivir era anhelado, era prodigioso, era único y a la vez era repetido.
Myers estaba a punto de matar a su hermana, lo mismo que había hecho hacía ya cuarenta años. Desde aquella noche de descubrimiento sabía que su destino era matar a su otra hermana, las voces se lo decían, cada uno de sus instintos se lo decía, su vida estaba atada a la muerte de Laurie Strode.
Las cuatro décadas que habían transcurrido entre el asesinato de Judith y el cercano asesinato de Laurie no parecían más que instantes. Cada uno de los años transcurridos en Smith´s Grove, cada vez que había quitado una vida, y cada momento significativo de su existencia oscura estaba contemplado en aquel segundo sagrado. La respiración entrecortada de su hermana provocaba que su mano aferrara con más fuerza el cuchillo.
Su alma no difería de su máscara, pálidamente oscura, enfáticamente inexpresiva, abrumadoramente escasa, muchos habían intentado aproximarse a ella, nadie lo había logrado. Como aquel hombre del hospital psiquiátrico, tantas veces empeñado en penetrar los secretos de su ánima impura, o aquellos insignificantes sectarios pretendiendo controlarlo ¡qué osadía!, ¡controlarlo a él!, que estaba más allá de todos los límites. No sabían que Myers sólo escuchaba a sus voces, voces que él entendía con una claridad demencial, aunque no fueran sonidos de este mundo. Aquellas voces que empezaron a llamarlo cuando era un niño hoy le gritaban eufóricas, saturando sus sentidos de una gloria embriagante. Era el momento de victoria que coronaba su titánica búsqueda de cuarenta años.
Myers llevó el cuchillo hasta lo profundo de Laurie, la sangre luminosa corroboró su muerte. Las voces se callaron de repente, como el aleteo de mil gorriones que desaparecen súbitamente en el ébano absoluto.
Paso a paso se abrió camino por un corredor de luces amarillas que lo miraban impertérritas, por primera vez desde hacía cuatro décadas se sentía diferente. Pero no se sentía satisfecho, se sentía aterrado.
El inusitado miedo se debía a que de repente comprobó el peor horror de la vida, más enloquecedor que las voces, más espantoso que todos los infiernos y más irremediable que la muerte. Mientras caminaba, Myers entendió lo que acababa de hacer, había asesinado a su hermana, y ahora sentía que ya no tenía dirección ni destino en ninguna parte, su ser había caído en el vacío absoluto. Su vida ya no tenía sentido.
“Has fallado Michael”, le había dicho ella segundos antes de morir. Del pozo sin fondo de su interior surgió por primera vez una clara pregunta, Myers se preguntaba si alguna vez había tenido alguna posibilidad de ganar.
En ese mismo momento, las voces comenzaron a volver, pero ya no como voces, sino como risas, burlas, carcajadas abominables que se repetían y crecían como un eco eterno, que se seguiría repitiendo en su cabeza para siempre.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Jue Jul 28, 2011 10:49 am

Me encantó, incluso creo que más que el que escribiste sobre Jason, que también deberías poner por acá. Lo de las voces y la forma en que variaban de acuerdo a las circunstancias te quedó muy vívido. Pobre tipo, me dio pena el final, transformarse en burla de las malditas voces después de tantos sacrificios, como si todo este tiempo hubiera sido la diversión de alguien más, superior a él obviamente.

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Wilhelmina el Jue Jul 28, 2011 10:57 am

Excelente, Ryu! Después decís que no tenés talento para la escritura. EL relato es genial y el desenlace perfecto...

Spoiler:
La desolación de saber que el objetivo claro de su vida era matar a Laurie, con Laurie muerta ya nada tenía sentido


Ahhh, y gracias por los halagos Embarassed Las influencias en nuestras creaciones de todo lo que irremediablemente hemos estado "consumiendo" durante décadas son claras, inconscientemente volcamos todo allí Wink

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por bobafett el Dom Sep 04, 2011 8:37 pm

Me dá mucha vergüenza poner por aquí una chorrada que he escrito,y más despues de ver el talento que teneis a la hora de escribir.
Lo mio no son las palabras,y carezco de ese talento para crear historias.

Bueno,aquí os dejo este pequeño escrito,que es lo primero no relacionado con post de cine o con temas relacionados con el baloncesto que he escrito en muchisimos años.




SORPRESA!

Oigo un ruido.
Quizá no haya sido nada,pero estando solo en una casa tan grande,y de noche,no puedo negar que me he asustado.
El ruido parece haber salido de alguna de las habitaciones de arriba .
¿Debería subir?
A lo mejor me he dejado una ventana abierta y es el viento.No lo se….
Ahora solo puedo pensar en que elegí un dia horrible para ver Halloween.Tengo la imagen de Myers con un cuchillo en la cabeza dandome vueltas.
Que tonto y patético soy!!!

TOC TOC

Ahora sí que lo he oido claramente! Arriba pasa algo.Por muy asustado que esté tengo que subir.Seguro que no es nada,como mucho una puñetera ventana abierta.Noto un fuerte viento en la calle.

Subo las escaleras poco a poco.Ahora mismo no se oye nada.El pasillo de las habitaciones nunca me habia parecido tan largo.Intento encender las luces,pero no se encienden,lo cual está convirtiendo mi temor en pánico.
La habitación de mis padres está abierta y no se ve nada raro.Las ventanas estan cerradas.
Llego al baño pequeño.Enciendo la luz y tampoco se ve nada que se salga de lo habitual.
Por lo menos ahora tengo algo de luz y el pasillo no se ve tan oscuro.

Sigo avanzando en dirección a mi cuarto….un momento…oigo pasos.
Alguien ha subido por las escaleras y está parado al inicio del pasillo.

-Quien eres¿?¿?

No contesta,pero parece dar algun paso hacia delante,parandose un poco antes de llegar al baño,que sigue con la luz encendida.
Ahora distingo un poco más la silueta.Parece una especie de ser,con pelo por todo el cuerpo.Creo distinguir unos grandes colmillos saliendo de su boca.
Sigue sin moverse pero yo voy retrocediendo poco a poco.El miedo no me deja moverme más rápido y mi mirada sigue fija en dirección a ese extraño ser,pero acabo tropezando con algo que hay en el suelo.
Está todo bastante oscuro,pero aún asi tengo muy claro que es una brazo, cortado a la altura del codo,con lo que he tropezado.
Al levantar la vista,mientras las lágrimas empiezan a caer de mis ojos,veo que el monstruo está avanzando hacia mi.
Rapidamente agarro el pomo de la puerta de mi habitación y me dispongo a entrar en ella,cerrando la puerta,mientras enciendo la luz y me giro para coger cualquier cosa que pueda evitar que la puerta se pueda abrir,pero al moverme veo que algo se avalanza sobre mí agarrandome del cuello….

SORPRESA!!!!!

Dios….nunca me acostumbraré a que mi cumpleaños sea justo el día de Halloween.



Última edición por bobafett el Mar Sep 13, 2011 6:52 am, editado 2 veces
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Ryujy el Dom Sep 04, 2011 11:12 pm

Felicidades Bob! no es fácil escribir, y mucho menos animarse a publicar.

Adoro que se usen mitos del terror para crear más terror Smile, tu relato es muy gráfico y se deja leer muy amenamente. Parece que ambos tomamos la fiesta de todos los santos y a Myers como denominador común.

Un saludote!
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por bobafett el Lun Sep 05, 2011 6:16 am

Gracias Ryu.
Lo cierto es que no doy para mucho pero viendo(y leyendo) vuestra genial actividad me entraron ganas de cojer un boli y ver que salía.
El resultado es muy pobre,lo se,pero en cierto modo estoy contento de intentar que mi mente trabaje un poco,para variar.
Esas ganas de ser un poco creativo os la debo a vosotros.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Lun Sep 05, 2011 11:46 am

¡Bien, Bob, por animarte! Nada mal el relato, felicitaciones. Y respecto al tema Halloween que tanto parece gustarles a Ryu y a tí, podríamos elegirlo para cuando llegue la fecha, ¿no? Y hacer una ronda de relatos sobre ello.

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por bobafett el Lun Sep 05, 2011 11:50 am

Yo creo que ya agoté mi imaginación para escribir hasta dentro de unos 15 o 20 años! jajajajaj
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Gavin el Lun Sep 05, 2011 11:51 am

Muy buenos relatos se leen por aquí. Felicidades a tod@s!!! Smile
A lo mejor me animo algún día a ello.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Ryujy el Mar Sep 06, 2011 7:39 pm

Gavin, serás bienvenido entonces. Bob ya rompiste la barrera más difícil: el papel en blanco, de ahora en más sólo te queda progresar. Te animo a que entres en la próxima puesta en común de apócrifos Smile
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Deecryf el Vie Nov 18, 2011 3:00 pm

hey! Wink
Vaya, hay muy buenos relatos y cuentos aqui, que agradable sorpresa he tenido en éste foro .
Uno de ellos me recordo al mito de "La nueva carne" de Cronnenberg con algo de la mitologia de "Hellraiser" (una de mis peliculas favoritas, por cierto).
El de Michael Myers fue muy emotivo, usando las palabras y frases adecuadas para transmitir los sentimientos encontrados del asesino.
Incluso el pequeño relato amateur de halloween me agradó mucho. He visto muchas referencias (si no es que me las estoy imaginanado XD) a algunas cuantas peliculas y libros, pero las ideas que plantean en todos los escritos son originales, disfruté mucho leyendo cada párrafo.
Bueno, despues de esta pequeña introducción, me presento ya que soy nueva en éste foro:
Soy una persona que como ustedes, gusta de todo lo relacionado con el terror en sus diferentes expresiones, siendo la literatura y el cine mis favoritas. Conocí el foro gracias a facebook y decidí empezar en éste espacio porque, al igual que ustedes, suelo escribir. Pero no escribo meramente porque me guste o sea un pasatiempo; escribo porque es una forma de librarme
de mis demonios internos, es algo que me ayuda a expresar mi desacuerdo,escribo lo que me dicta mi alter ego...
Así que practicamente, redactar es una terapia. Nunca antes habia publicado algo de mi autoria en internet, solo algunos versos y dialogos de alguna historia perdida; pero he decidido compartirles dos de mis creaciones.
La primera la escribí primeramente como borrador para un concurso cuando tenía 15 o 16 años,me di cuenta que la historia en sí tenia su propia esencia, así que decidí quedarmela y mandar otra al concurso. Actualmente, estoy adapatanla como guión para el cortometraje de un amigo.
La segunda es mas reciente y tambien es borrador, ya que como se daran cuenta,me falta arreglar
varias cuestiones gramaticales y pulir la historia en general. Empecé a escribirla en formato "creepypasta, ya que mi intención era precisamente hacer una de las famosas "creepypastas", pero terminó como un relato.

Ahora si, despues de aburrirlos con mi larga introducción, paso a publicar las historias correspondientes (No tienen titulo aún)
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Deecryf el Vie Nov 18, 2011 3:01 pm

-¿Te gustó la película?-
-Pues la verdad no, es un blockbuster cualquiera sin trama solo hay muertes, sangre, sexo y un asesino surrealista -
- Jajá pienso lo mismo, el cine slasher jamás ha sido de mi agrado, pero estoy seguro que te asustó la película-
- Claro que no! Solamente las personas sugestionables le temen a esas situaciones, hay peores cosas en el mundo como la delincuencia, guerra…-
-O esas situaciones atormentadoras que no nos gustaría vivir-
Él esboza una sonrisa cuando repentinamente escuchas el sonido de un motor rugiendo detrás de ti, volteas y observas un par de motocicletas a unos cuantos metros de ustedes. Dos enormes hombres se bajan rápidamente de los vehículos, llevando bates en sus manos. Ellos se acercan corriendo hacia ustedes, mientras tu único acompañante te jala de la mano gritando que corras.
–Debe de ser una broma, si, seguro es eso- Le dices a tu compañero.
Pronto te das cuenta de que no es ninguna broma, ya que los dos hombres, sin decir nada, empiezan a golpear bestialmente a tu acompañante destrozando sus miembros. En shock observas como un rojo escarlata empieza a teñir el asfalto mientras que los gritos agonizantes de él retumban en tus oídos. Uno de los delincuentes levanta abruptamente su vista y te mira esbozando una aterradora sonrisa. Antes de que puedas pensar en algo, das la media vuelta y hechas a correr lo más rápido posible, cruzando velozmente el amplio y solitario estacionamiento. En la oscuridad es más difícil visualizar el rumbo que estas tomando, pero no hay tiempo de pensar en eso, tienes que encontrar a alguien o algo… Ahí! Detrás de esos árboles. Corres desesperadamente hacia esa dirección escuchando pasos y risas detrás de ti, tienes que darte prisa! En menos de cinco segundos escalas la malla de seguridad. Con dificultad, cruzas por en medio de dos enormes abetos unidos por el tronco, al otro lado solo visualizas más árboles, una banca de metal y algunos postes de luz. Es un parque. Escuchas el sonido de alguien brincando, así que no pierdes más tiempo y empiezas a correr por entre los árboles. Unos metros después, vislumbras algo detrás de un gigantesco pino, Podría ser… ¡sí! Apresuras el paso hacia ese lugar poco visible, esperando que los maleantes no hayan seguido tu rastro. Llegas hasta la maleza que rodea la parte trasera de los pinos, los arbustos son lo suficientemente espesos como para poder ocultarte de la vista de aquellos malhechores por lo menos, unos cuantos momentos. Acomodas tu cuerpo de manera que sea lo menos visible.
Entre la penumbra, en silencio y con los ojos llenos de lagrimas, observas como los psicópatas pasan a unos metros de tu escondrijo, riéndose. Te da una especie de alivio cuando los ves alejarse pero ese alivio cambia cuando uno de ellos voltea, ve directamente al lugar donde te encuentras y empieza a caminar lentamente hacia ti. En tu afán por ocultarte, te mueves bruscamente hacia atrás, arrastrándote con tus pies y manos por entre la maleza. La penumbra se transforma en oscuridad después de unos segundos. Entonces, tu espalda Topa con algo que parece ser un tronco. Cierras los ojos esperando cualquier cosa.
¿Cuantos minutos pasaron? Tal vez cinco, cuando abres de nuevo tus ojos y lo primero que vez, es a un hombre joven sentado frente a ti con una amplia sonrisa en la cara. Sus ojos destellan un brillo rojizo, como si fueran los ojos de un gato. Sin preocuparte por quien sea, le preguntas afligida:
-¿Por qué a mí?-.
En respuesta, él se suelta a reír como burlándose de tu dolor por lo que empiezas a sollozar.
- ¡¿Que es lo que quieres?! Ya mataste a mi hermano, si lo que quieres es tomar mi vida, ¡Hazlo ya! – gritas furiosa. El individuo para de reír y repone con ira: -Yo no lo maté, fuiste tú quien decidió no correr, incrédula como siempre, creyendo que nada pasaría a pesar de tener el peligro frente a tus ojos ¡Tú permitiste que lo asesinaran! -.
Te das cuenta de que no es uno de los asesinos anteriores.
– Eso no debió haberle pasado, daría lo que fuera, cualquier cosa por una segunda oportunidad-
Dices mientras tus ojos se llena de lagrimas. El sujeto se pone en cuclillas.
- ¿Qué te parece un trato? Me das tu vida a cambio de la de tu hermano y así todos tendrán una segunda oportunidad; tu, él, los asesinos, todos podrán remediar sus errores-.
Piensas que se mofa de tu situación, cuando él agrega:
– Tómalo o déjalo-.
- Esta Bien, ¿qué tengo que hacer?- respondes.
– Solo estrecha tu mano contra la mía y todo será diferente-.
Él extiende su mano hacia ti, esbozando una amable sonrisa.
– Antes de hacerlo, dime quien eres-.
Mencionas.
–Digamos que soy un amigo-.
Contesta el sujeto. Al momento de tocarlo, una cegante luz se expande rápidamente desde tus manos hasta tu cara, lo cual te obliga a cerrar los ojos.
Abres lentamente tus parpados y lo primero que vez es un azul inmenso. No sientes tu cuerpo aunque tienes la sospecha de que estas acostada bocarriba, tampoco puedes escuchar ningún sonido pero no te importa, ya que todo lo que quieres es seguir contemplando ese hipnótico azul. Repentinamente algo tapa tu vista panorámica; el sujeto con el que hiciste el trato se va acercando lentamente a ti. Cuando su cara esta a escasos centímetros de tu rostro, un “Bloop” libera a tus oídos de su trance, dejándose escuchar el ruido de sirenas de policía y a dos voces no identificadas conversando:
- Tiene aproximadamente una hora de haber muerto, Causa de la muerte: Fractura craneoencefálica y múltiples contusiones-.
– ¿Y el asesino?-.
Replica la otra voz.
– Fue encontrado al lado del cadáver en estado catatónico, al parecer son familiares, él sufre de esquizofrenia-.
Entonces, el sujeto del trato te dice con una sonrisa:
- Una segunda oportunidad de vida para tu hermano; una segunda para que los asesinos no fueran arrestados a causa del asesinato y una segunda para que pudieras correr de tu asesino, cambio de roles sin alterar el ciclo de la vida y la muerte-.
Él Empieza a reír a carcajadas cuando tú sin poder hacer nada, presencias como un gran ente blanco cubre tu vista y tus sentidos, mientras que en tu mente retumban las palabras: Segunda Oportunidad.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Deecryf el Vie Nov 18, 2011 3:03 pm

Segunda Historia

31 Octubre 1999
Lo paranormal, misterios y sucesos inexplicables han sido mi pasión desde que tengo memoria; aquello a lo que el hombre no puede dar explicación me resulta fascinante, Pero, fue hasta hace unos días que decidí por fin establecer contacto con una entidad. La sesión Será esta noche. Es la primera vez que lo hago, así que llamé a un experto en ocultismo para que me guie en el proceso. ¡No puedo esperar a que anochezca!

1 de Noviembre 1999
La sesión falló. No logramos contactar nada, no sé que puedo haber pasado. El me dijo que Posiblemente se debía a la alineación de los planetas. De todas formas haremos un nuevo intento la próxima semana, tengo la esperanza de que funcione.
20 de Noviembre 1999
He intentado por todos los medios existentes comunicarme con algo que habite más allá de los límites de este insípido y llano mundo, todo ha sido malogrado. A veces pienso que tal vez todo es una farsa..Nada hay después de que concluye esta existencia, pero no puedo aceptarlo.
Somos materia y energía; la materia se deteriora y transmuta pero la energía solo se transforma, entonces ¿En qué se convierte? Esa duda me motiva a seguir intentando, tiene que haber algo más que esta miserable vida, si, Tiene que existir algo y lo comprobaré…

1 de Diciembre 1999
No puedo rendirme, no lo hare… No dejare que esos ineptos se burlen, ¡No más! He visto como muchas personas pueden lograrlo, ¿Por qué no lo he de lograr yo, entonces?

25 de Diciembre 1999
Me he aislado de todo, no me interesa seguir costumbres vanas y monótonas, incluyendo esa tradición llamada familia. Los aborrezco a todos por su conformismo, leales a un Dios que nunca ha dado muestras de su tan aclamada infinita bondad, ¡Un engaño absoluto! ¿¿¡Me estas escuchando ??! ¡Eres una farsa, un instrumento para controlar a las masas!! ¡Vamos, muéstrate en todo tu esplendor, tú que eres omnipotente, omnipresente y castiga a éste blasfemante!! ¡Hazlo! ¿O que, temes mostrar que no eres “bueno”?, es por eso que desterraste a luzbel ¿no?, después de todo tenía que haber alguien que no siguiera tus despóticas reglas, pues entonces seguiré su ejemplo, ¡Destiérrame del edén y condena mi alma a los confines del abismo infernal, a la oscuridad eterna, si es que existe!. ¡¿Escuchas?!,¡Te niego a partir de este momento!!, ¿Estas escuchando?! ¿Estás viendo??!!

- de-
Esta será la última vez que escribo, he llegado más allá de mis límites. No recuerdo que día es pero no importa, ya nada importa. No hay nada. Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos, después, no hay nada. ¿Entonces para que estoy aquí? Solo soy un producto creado para cumplir funciones específicas en un pedazo de roca estelar, limitado por sus inevitables reglas.
7 mil millones de pequeñas partículas que al terminar sus funciones, son desechadas cual residuo que somos.
No encuentro sentido al existir, si es que existo Pero tampoco al morir, ¿Para qué? No hay paraíso prometido ni purgatorio, infierno o reencarnación.
No hay nada.
Solo esperaré el momento de lo inevitable, en el que ésta inmunda vida cese para pasar a ser el aperitivo de los gusanos que me están esperando.
No hay nada.
-

06 Junio
Lo he logrado. Finalmente, he conseguido obtenerlo. Al borde de la muerte he tenido una epifanía, me ha hablado. Él me ha hablado. Lo sabía, sabía que algún día atendería mi llamado, es lo que tanto anhelaba. Ahora sé que existe. Hay algo… algo que nos observa pacientemente esperando el momento adecuado para hacer acto de presencia. Todo tiene sentido ahora.
Aunque me ha condicionado, el saber de su existencia tiene un precio, pero no importa, cualquier cosa vale menos que esta revelación. Me ha encomendado algo muy especial, empezaré esta misma noche.

15 Agosto
Al fin he terminado. Los he liberado tal cual me indicó, ahora puedo admirarlo de nuevo, estoy esperando la hora marcada. La última vez habló sobre una reinvención, la transformación de la energía en poder o algo así, la verdad es que estaba tan exaltado que no puse atención a sus palabras. Lo único que me molesta es mi estúpida conciencia producto de las normas impuestas por la sociedad y aplicadas estrictamente por mis progenitores. Inservible moral, ¿A quién le importa seguirla? Es por eso que lo obedecí y liberé de esos tormentos a todos ellos. No importa si tuvieron que morir prematuramente, de todas formas ahora sé que existe algo después de la muerte.
Hay algo más…
Infinitamente más…

23 Octubre
Hace años que no los veía, no recuerdo cuantos pero si se que han sido muchos. Su expresión al mirarme en la puerta fue primeramente de sorpresa, natural mente y después de extenuación. Me alegró tanto haber borrado esas muecas de falsa felicidad; todos esos años de tormento aplicando aquellas pautas impuestas por la sociedad, de escepticismo… Pero no los odiaba. Me daban lástima. Sus desaprovechadas vidas se inundaban con detalles vanos, desechando la posibilidad de que algo más existiese. No había cavidad para nada que no fuera su misma esencia. De ahí mi fanatismo por lo enigmático; estaba harto de lo racional, lógico, comprobable. Lo sabía, hay algo más, aunque me ha costado mucho el haber tenido esa revelación. Casi me entrego a la mediocridad del ser humano, estuve al borde del precipicio, reté a Dios a comprobar su existencia… Pero todo eso me fue remunerado, ahora que él ha llegado. Él fue quien me indicó que los liberara de las cadenas puestas por su propia moral. Y lo hice, oh si, tome sus vidas entre mis manos y finalmente acabe con su sufrimiento. La mediocridad llegó a su fin en un proceso lento pero satisfactorio. Ahora sabrán lo que hay en realidad. Deben estar muy orgullosos al ver en lo que me he convertido.

31 Octubre

Estos últimos días he aprendido algo; el valor de una vida. Cualquier mediocre promedio puede llegar con un arma, disparar a quemarropa y esconder el cadáver. Sin embargo, no saborean la muerte venidera, tal vez sientan un tipo de excitación o satisfacción momentánea, algo completamente normal como los animales que somos, pero no es un asunto puramente fisiológico psicológico o espiritual. Es algo más el poder degustar de la agonía expedida, sentir en tu cuerpo su esencia expirando y transformándose en poder, su miedo…. Precisamente en ese punto es donde recae el valor de la vida, el transmutar la materia y transformar la energía en poder. Es maravilloso el espectáculo que ofrece el cuerpo humano con un telón escarlata abriéndose para dar paso a los organizados aparatos que existen dentro del mismo. No es solo descuartizar, despedazar, cortar, desollar… tiene un significado más grande y en parte más disfrutable, ahora que sé lo que hay después de fenecer…

25 Diciembre de 2006
Ha sido un largo tiempo, he tenido que esconderme para que los autonombrados hombres de ley no estropeen los planes venideros… Pero falta poco. Me lo ha prometido, es solo cuestión de tiempo para concluir mi reinvención y después… ¿Qué hay después? Mi única razón para seguir existiendo es poder contemplar, sentir ese algo que he estado esperando desde hace mucho tiempo. Hay hombres que gastan sus vidas buscándolo infructuosamente, sin embargo, yo le he conocido antes de la muerte. Pero.. . ¿Qué Pasara si lo que hay detrás no es como lo imagino, si es algo mas allá de mi entendimiento?...

- De -
Ya no hay marcha atrás. He liberado a demasiados, ya no tengo otra alternativa si es que alguna vez la hubo. Odio en lo que me he convertido, me desprecio por todo lo que he causado y sé que no podre redimirme.
Aquí está el último. No ha de tener más de 6 años. Es una mujer. Su mirada desesperada causa un efecto colateral en mí, ¡No puedo soportarlo! Tengo que dejarla ir… ¡NO! Tengo que liberarla. Todo lo que he logrado en estos años, lo que he hecho… no dejare que sea en vano. Pero los fantasmas del pasado, ¡¡Malditos espectros!! No puedo pensar claramente, tengo que hacerlo.
Perdóname.

Final alternativo 1
¿?? -¿? De ¿?
Todo está bien. He logrado pasar la última etapa. Ahora merezco los prodigios ¿no? Después de todo, le otorgue mucho poder.
El estaba ahí cuando tome la ultima alma, observando atentamente cada uno de mis movimientos y pensamientos. Si, observaba mis pensamientos.
Hubo en mí una etapa de arrepentimiento posterior a los hechos, lo cual no le agrado. A mí tampoco me resultaba agradable, tuve tantos sentimientos encontrados en un solo momento que creí que perdería la cordura. Fue en ese instante de confusión que me tomo entre sus gélidas extremidades y me transportó hacia un espacio donde nada había, excepto por alguien frente a mí; un hombre de aproximadamente treinta años de edad, alto, delgado y descuidado en su higiene facial. Se le veía cansado, pero sobretodo asustado. En sus ojos rodeados por profundas ojeras se visualizaba un enorme pavor hacia algo o alguien. Jamás había visto a alguien con semejante antagonia entre Terror y serenidad… Cuando a su lado apareció él de nuevo, aquel que me ha otorgado experiencias más allá del entendimiento, me enseño a tomar una vida y a liberar a aquellas desorientadas almas conformistas hacia nuevas dimensiones, aquel que me obligo a liberar a toda la gente que conocí alguna vez, en especial a mis padres. Ahora, esta entidad que tanto había buscado y admirado aparecía al lado del sujeto y parecía que tenía algo en sus manos… Un arma blanca, un hermoso cuchillo . El sujeto, inmóvil, me contemplaba atónitamente mientras él extendía su mano ofreciéndole el artefacto. El hombre seguía sin moverse hasta que gire mi cabeza y pude contemplar a la horrible creatura a mi lado, su mano estaba extendida hacia mí, ofreciéndome un cuchillo.
- Ahora puedes liberar la parte más importante, por la que has esperado tanto tiempo. Romperás esas cadenas que atan tu existencia y sentirás lo que siempre has anhelado.-
No pude decir nada, acepte el artefacto y lo sostuve entre mis manos fuertemente. Mire de nuevo al sujeto que ahora tenía una mirada de desesperación y excitación… había llegado al clímax de su existencia. No lo pensé ni un momento, hundí la filosa navaja hasta lo más profundo de mi ser mientras contemplaba como mi reflejo iba cayendo lenta y débilmente, entregándome por segunda vez a los brazos de la muerte. Pero esta vez seria definitivamente.
Mientras escribo esto, desahuciado, me doy cuenta de que él se fortalece cada vez más. Pero no es con la muerte, la esencia o el alma… Es con el miedo. Todos los miedos desembocan en la muerte, lo único que no se puede controlar. Ahora entiendo, no es lo que hay después de la muerte, es lo que ésta provoca. Es lo que se transforma, la energía despedida. Es su poder.
Tuve temor de asesinar a la última, pero ahora tengo miedo por primera vez. Siempre había querido desenterrar los misterios y secretos ocultos en esta dimensión, aquellos que rompen con las reglas establecidas, llegando incluso a convertirme en una bestia para alcanzar mi objetivo. No sabía que me toparía con algo así, que Empezaría de esta forma. No puedo redimirme,estoy eternamente condenado.
La muerte solo es un hecho. Infierno es una palabra… la realidad es mucho peor.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Vie Nov 18, 2011 3:58 pm

¡Bienvenida, Deecryf! Un gusto tenerte por acá compartiendo tus opiniones y relatos, Smile En cuanto lea los tuyos te dejo mis impresiones.

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Wilhelmina el Vie Nov 18, 2011 7:23 pm

Bienvenida al foro Deecryf!!! cheers Ya te he saludado por el Facebook de Hellbound y ahora lo hago por aquí.

En primer lugar muchas gracias por los halagos que nos has dejado por la red social y en segundo lugar, es un placer que nos hayas dejado tus relatos para compartir. Ya los leeré con más tiempo y te dejo mis impresiones.

Por cierto, sos bienvenida de particpar también en las actividades del Taller, justamente hay una en ejecución, la actividad V cuya finalización se pospuso hasta el viernes próximo....

Leo tus relatos y comento. Smile

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Wilhelmina el Sáb Nov 19, 2011 9:44 am

Excelentes relatos, muchacha!!!! Qué bien escribís!! El primero me resultó más explícito, más brutal y sencillo. No tiene mucha vuelta y va a lo directo sin rodeos.

El segundo me gustó más y me recordó en cierta forma a Martyrs con esa búsqueda de lo que hay más allá de todo.

Empleás un lenguaje muy rico y sabés cómo y cuando usar cada palabra.

Me encantaría que participes de las actividades del Taller, aportando algún relato de este tipo.

Nuevamente un placer tenerte por aquí!

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Darkneo el Sáb Nov 19, 2011 4:46 pm

Que bueno esta el segundo, no se parece a nada de lo se a publicado por esta tierras XD. Esperamos pronto mas.

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Merrys el Sáb Dic 10, 2011 7:12 pm

Que hermoso! Voy a leer los relatos de cada uno, la verdad nunca me propuse escribir este género, pero sería una aventura interesante, el no ya lo tengo. xD Admiro muchísimo a la gente que participa aquí y siempre fui una gran lectora o espectadora de sus comentarios desde tiempos lejanos. Felicitaciones por el foro, está excelente! cheers
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Re: Nuestros propios relatos de terror

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