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Nuestros propios relatos de terror

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Sáb Dic 10, 2011 9:57 pm

Gracias, Merrys!!!! Esperamos verte por acá seguido!!! Very Happy

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por xander_xxx el Mar Abr 30, 2013 3:05 am

Os traigo mi primer relato corto sobre que sucedió realmente (En mi imaginación, claro está) con Jack el Destripador. Espero que os agrade y me deis una opinión ya sea tanto buena como mala Wink


El Final de Jack



En cuanto la noche se asentó sobre Whitechapel todos los perdedores que allí coexistían comenzaron a atender sus propias necesidades, mendigos, ladrones, prostitutas y facinerosos de todo tipo deambulaban de un lado para otro olvidándose cada vez más de ese al que los medios habían bautizado como Jack el Destripador. Poco después de la medianoche una sombra enfundada en una capa negra y ataviado con un sombrero no menos oscuro caminaba con paso lento pero firme por una de tantas callejuelas del miserable barrio, era el día que le tocaba volver a teñir de rojo el suelo empedrado. Quiso dejarlo tiempo atrás pero sus bajos instintos ya no le permitían por más tiempo reprimir el ansia de matar, volver a abrir un torso con la finura propia de un pintor que remata su obra, sentir la sangre caliente deslizándose por sus manos y regocijarse ante otra burlona evasión para vergüenza de Scotland Yard.
Llevaba cinco días observando y siguiendo furtivamente a una joven prostituta de mirada inocente, en su anterior seguimiento había incluso logrado oler su ondulado pelo rubio, no era como las otras que habían pasado por su instrumento de muerte por lo que no veía el momento de abrirla desde la garganta hasta el obligo y extraer sus órganos uno a uno. Durante un instante Jack analizó mentalmente la zona que tanto había recorrido los últimos días, al doblar la esquina un callejón con olor a podredumbre y malamente iluminado por la tenue luna londinense le cobijaría el tiempo suficiente, nunca había necesitado más de unos pocos minutos. El mismo se había llegado a sorprender de su velocidad para trabajar, más teniendo en cuenta que era totalmente autodidacta, no era el señalado Cirujano al servicio de la reina Victoria, tampoco un charcutero enajenado, ni un barbero polaco o un misógino elevado a la máxima potencia.
Solo un minuto más, en el interior de su capa el instrumental estaba listo para brillar, comenzó a acelerar el paso y la joven prostituta hizo exactamente lo mismo ¿Cómo era posible? Jack nunca había tenido ningún problema a la hora de acechar, era tan silencioso como la muerte súbita. Por un momento no supo que hacer, se bloqueó mentalmente, no obstante continuó con paso firme hasta que la chica se detuvo y se dio la vuelta con una surrealista sonrisa en su cara ¿Qué demonios ocurre? Pensó Jack para sí mismo. Como un lejano ruido de tambores en plena guerra algo se acercaba en todas direcciones, las primeras siluetas rompieron la neblina golpeando el suelo y las paredes con sus rudimentarias armas a espaldas de la joven, acto seguido ocurrió lo mismo detrás de Jack, un par de siluetas incluso salieron de improvisados escondites apañados con cajas de pescado y plásticos. Jack lo había entendido por fin, esta vez alguien le había pillado y la trampa se la habían tendido a él, la prostituta era el cebo y él había mordido el anzuelo como un tonto cualquiera. Rápidamente y con la satisfacción de venganza dibujada en las caras de esas mujeres le rodearon, Jack esgrimió un bisturí pero poco pudo hacer ante las tuberías de hierro y los palos de madera en manos de veinte prostitutas encolerizadas. Destrozaron su cabeza a golpes hundiéndola tanto que era imposible reconocer rostro alguno en esa masa sanguinolenta,cuando por fin se cansaron arrojaron el cuerpo dentro de un bidón oxidado que ardió durante toda la noche. Un final anónimo para alguien que era solo otro maníaco imperfecto, al menos las pocas personas que sabían esto dormirían un poco mejor esa noche.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Darkneo el Mar Abr 30, 2013 12:05 pm

Jajaja muy buen giro, me recordó el principio de Jason va al infierno no se por que.

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por bobafett el Mar Abr 30, 2013 1:47 pm

Crudo final para uno de nuestros killers preferidos.
Por favor,hacer llegar esta información a Ripper Street para que la policia viva más tranquila allí.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por xander_xxx el Mar Abr 30, 2013 6:57 pm

Alguien tenia que arrojar luz sobre ello Bobba jajaja. Dark la verdad que si, ambos cayeron en una trampa como antes nunca les había pasado.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Mar Abr 30, 2013 7:15 pm

Genial, Xander, muy bueno!!! Y además es un final justo. Ya mismo le aviso a Mina para que lo lea, ella es fanática del tema.

Y cada día me gusta más cómo escribes!!!

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por xander_xxx el Miér Mayo 01, 2013 12:14 pm

Me alegro que guste Smile
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Wilhelmina el Miér Mayo 01, 2013 12:56 pm

Es excelente Xander, mirá vos como había terminado el pobre! Muy original además. En uno de los talleres de esta sección yo armé uno donde también le di un final diferente al pobre Jack, dejo el link: http://www.thehellboundheart.com/t499p19-actividad-ii-apocrifos

Es el relato titulado Madre Smile

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por xander_xxx el Miér Mayo 01, 2013 1:59 pm

Muy bueno la verdad, tanto escrito como la historia que se narra, me encanta el final que le das donde el nombre que es lo único que conocen tiene un eco gigante pero el hombre apenas un pequeño hueco. Esta muy bien esto de especular con personajes reales tan misteriosos y repletos de incógnitas.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Darkneo el Miér Mayo 01, 2013 2:49 pm

Es que ni siquiera los slasher o asesinos se libran de esa trampa XD

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Wilhelmina el Miér Mayo 01, 2013 3:06 pm

@xander_xxx escribió:Esta muy bien esto de especular con personajes reales tan misteriosos y repletos de incógnitas.

Es que el personaje y su destino incierto da para mucho juego ¿no?

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por xander_xxx el Miér Mayo 01, 2013 3:11 pm

Por supuesto, hay otros como Zodiac que aunque nunca le pillaran no tienen tanto misticismo como Jack de cara a la literatura, eso sin contar que la época de sus crímenes y el lugar son un caldo de cultivo único para grandes historias.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Miér Mayo 01, 2013 6:30 pm

Che, y si organizamos una ronda de historias como antes?? Ryu, estás por ahí??

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por xander_xxx el Miér Mayo 01, 2013 11:46 pm

Bueno aquí dejo otro, esta vez de una temática muy diferente y con sorpresa final.


El ultimo de la especie

Los huesos le crujían desagradablemente como una tabla astillada y su cara casi transparente por el hambre ya permitía intuir la forma de los huesos faciales. Había bajado huyendo desde las montañas calcinadas por el fin del mundo y encontrado refugio en lo que los antiguos llamaban iglesia ¿Cuántos años habían pasado ya? Él era un joven padre de familia cuando los muertos salieron arrastrándose de la tierra y pudrieron la poca vida que la tormenta solar no se cobró. En las horas en las que esos seres le pisaban los talones había sentido pena por los suyos, los últimos de la especie, destrozados escasas horas antes. La noche pasada habían caído sobre el poblado como las moscas sobre la mierda, no les habían visto subir por la ladera de la montaña que les amparaba y ahora estaban pagándolo, primero cayeron los más viejos y cansados pero los más jóvenes aún con mayor agilidad perecieron también rápidamente, los seres les hicieron pedazos mientras sonreían diabólicamente ante la expectación de que darían muerte a los últimos.
Con gran esfuerzo atrancó desde el interior la puerta de la iglesia con una barra de hierro que había tirada allí mismo, herido y cansado se acurrucó contra la gigantesca estatua de Cristo que con una mirada poco menos lastimera que la suya observaba la estancia, una estancia en la cual había no pocos polvorientos esqueletos que antaño decidieron pasar sus últimos momentos con el señor. Su final estaba próximo y él lo sabía pero aun así no quería morir, ya no le quedaba absolutamente nada pero incluso en ocasiones tan miserables el instinto de supervivencia sigue aflorando, los misterios del cerebro son así. Los seres no tardaron en empezar a golpear salvajemente la puerta, pronto la echarían abajo. Por un momento su mente se retrotrajo a tiempos felices, mucho antes de que los últimos de la especie malviviesen en la montaña. Ese día tan soleado se encontraba con su hijo de siete años en la heladería, mientras pagaba, el pequeño agarró su cucurucho de dos bolas, como siempre chocolate y fresa, había hecho prometer a su padre que después del colegio irían a tomar helado mientras esperaban por su madre. Nada más poner los pies en la calle todo fue repentino, algunas personas cayeron redondas al suelo con los ojos en blanco, los perros ladraban como locos y un calor sofocante iba en aumento a una velocidad pasmosa, miró asustado a su hijo quien a su vez miraba el helado derretirse y bajarle por la mano.
–Vamos, debemos ir a buscar a tu madre– Dijo mientras apresuradamente le agarraba por la muñeca.
–¡Papá!– Gritó el pequeño mientras señalaba – ¡Está ahí, mírala viene hacia aquí!
La mujer corría hacia su familia pero paulatinamente iba perdiendo velocidad y equilibrio, de rodillas en medio de la carretera su cuerpo comenzó a derretirse a la par que el asfalto, su cara se disolvió como la cera caliente de una vela, dejando su cráneo al descubierto aun con los ojos encharcados en la sangre que salpicaba su piel líquida. Al tiempo que ella se retorcía en sus segundos finales, el hombre cargó a su hijo en brazos y llorando caminó hacia atrás guareciéndose en la heladería. Recordó como el niño gritaba mientras veía a su madre morir. ¡Está ahí! ¡Está ahí! Gritaba apesadumbrado.
Pero eso había sido hacía ya nada menos que doscientos años. La puerta de la iglesia cedió y fundido con los recuerdos de su hijo repitiendo la frase, los seres gritaron ¡AHÍ ESTA!
Por fin le tenían, después de tanto tiempo los seres humanos habían encontrado y destruido al último de la especie, al último de los muertos vivientes de un mundo arrasado que quizás ahora tocaba empezar a reconstruir.


Última edición por xander_xxx el Jue Mayo 02, 2013 8:37 pm, editado 1 vez
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por bobafett el Jue Mayo 02, 2013 9:22 am

Me encanto!!!! El giro final esta muy bien costruidi y el relato es breve,pero intenso.
Muy bueno,la verdad!
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Wilhelmina el Jue Mayo 02, 2013 10:25 am

Buenísimo Xander!

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por xander_xxx el Jue Mayo 02, 2013 3:44 pm

Muchas gracias Wink
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por xander_xxx el Miér Mayo 15, 2013 8:46 pm

Le voy pillando el gusto a estos relatos de una pagina, en esta ocasión he deicidio "novelizar" una vieja historia que mi bisabuelo contaba y para la que nunca tuvo explicación.

Aquella sombra en la oscuridad


En una mano sujetaba la lámpara de queroseno mientras cargaba sobre el hombro la pala de enterrar, como siempre envuelta en una manta para no manchar de tierra la casa a la vuelta. Los años veinte eran tiempos duros en España, sobre todo en los pueblos montañeses del norte pero Juan Manuel solo tenía una preocupación, cruzar a través del camino sin asfaltar y sin más luz que la suya hasta llegar al viejo cementerio.
A los lados del estrecho camino los arboles ya sin hojas parecían querer fundirse con él en un abrazo siniestro, a horas tan intempestivas pocos se atreverían a hacer esa ruta, algunos darían la vuelta por miedo y otros por sugestión, pero Juan Manuel jamás había tenido miedo alguno, no creía en espíritus y como siempre decía los muertos son los que menos daño pueden hacerte. Un par de años atrás le habían llamado para sepultar al hermano del alcalde, normalmente el cura oficiaba el funeral durante el día y el ataúd permanecía en el cementerio hasta que Juan llegaba bien entrada la noche para meterlo bajo tierra, no era por gusto sino debido a que durante el día tenía otro trabajo, en este caso manejando los explosivos de una cantera. Aquella noche se dispuso a hacer lo de tantas otras veces, removería la tierra para sacar los huesos más antiguos que ni siquiera tenía ataúd y los llevaría al osario bajo la iglesia para dejar lugar libre a un nuevo cadáver, nada agradable pero necesario en cementerios tan diminutos. Cavó durante un rato y poco a poco fue vislumbrando unos finos filamentos de cabello cobrizo, continuó y su sorpresa fue mayúscula, el cadáver de una joven enterrada muchos años atrás permanecía totalmente incorrupto, prácticamente momificado de forma natural, cuando relató la historia al día siguiente en la taberna una mujer manifestó que ella en su lugar habría entrado en pánico a lo que Juan Manuel contestó que no fue pánico lo que sintió, sino más bien pena. Siempre le resultaba curioso cómo la gente teme a algo tan inofensivo como un muerto.
En cuanto alcanzó el cementerio comenzó su rutina, antes de entrar dejó en el suelo la lámpara y la pala para fumarse un cigarro antes de ponerse a trabajar. A escasos cinco o seis metros las ramas de los matorrales cercanos comenzaron a agitarse, Juan Manuel pensó en alguna alimaña de las que se merodean por las noches y no le hizo mucho caso hasta que repentinamente una risa maléfica rompió el silencio de la noche y como alma que lleva el diablo una silueta salió disparada desde los arbustos. Su cuerpo era lo más extraño que jamás había visto, era una sombra totalmente negra, media aproximadamente tres metros de los cuales dos eran unas gigantescas y encorvadas piernas extremadamente delgadas, en su cabeza del tamaño de un balón no se dibujaba rostro alguno. Sin emitir más sonido audible que aquella risa infernal ni detenerse, la silueta cruzó desde los matorrales pasando a un metro de Juan y se internó rápidamente a través de la puerta del cementerio perdiéndose al doblar la primera esquina, más sorprendido que asustado Juan se armó con la pala y se internó entre las tumbas en busca de una inexplicable criatura que jamás encontró. Una hora después hizo lo que había venido a hacer, sepultar un ataúd. Pocas personas del pueblo conocieron la historia, algunos lo asociaron inmediatamente a la muerte de una mujer ocurrida esa misma noche, pocos días después su propia hija le había despertado en mitad de la noche, sollozando mientras aseguraba que una mano invisible había tirado de ella por el tobillo cuando estaba en la cama. Juan Manuel nunca tuvo explicación para nada de lo sucedido aquellos días, por suerte para el no permitió que ello le obsesionara y finalmente muchos años después murió cuerdo, envidiado quizás por tantos otros que tras un encuentro con lo extraordinario condicionaron sus vidas en busca de un misterio irresoluble.

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Jue Mayo 16, 2013 4:05 pm

Uauuh, muy buena!! Esa clase de historias, donde no existe explicación para el misterio presenciado a solas, son las que más miedo me dan. Si tu biabuelo la contó tanto tiempo debe haber sido una experiencia memorable, más allá del julepe que debe haber pasado, pobre hombre.

Muy bien escrita, y también la anterior!!

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por David Bizarro el Jue Ago 08, 2013 10:34 pm

Hacía tiempo que este microrelato dormía el sueño de los justos en una recóndita carpeta de mi disco duro. Me lo pidieron hace más de diez años para un fanzine que finalmente nunca vería la luz, así que me he animado a rescatarlo. Espero que os guste...



MANIOBRA DE EVASIÓN

Herr Bauman se demora más de lo estrictamente necesario en dotar de un cierto énfasis dramático a la escena, mientras se recrea en la visión del cuerpo desnudo que yace sobre la cama. Encuentra sumamente gratificante apurar hasta la última calada la satisfactoria experiencia que le proporcionan las módicas tarifas del libre mercado de la carne asiático; un dispendio frugal al que se ha ido aficionado con el tiempo, desde el lejano fin de la última Gran Guerra.

Entre tanto, la joven le apremia ronroneante desde la cama, luciendo la ensayada sonrisa con la que suele  desarmar a los respetables occidentales que frecuentan cada noche su alcoba de paredes de papel.

Pero lo que ella aún no sabe es que a Bauman le gusta tomarse su tiempo para familiarizarse con el terreno. Ha sido convenientemente instruido en las prácticas que los comunistas suelen emplear para minar la moral del invasor, así que toma aire y examina cautelosamente el sexo de la muchacha, evitando caer así en algún impúdico subterfugio terrorista.

Bauman peina la zona a conciencia, ignorando los subversivos mensajes propagandísticos que salen de los labios de la geisha cifrados en exóticos gemidos. Sin indicios de la presencia de nidos de ametralladoras tras las líneas enemigas, repliega sus efectivos y se prepara para la ofensiva.

"No parece tener más de trece años", reflexiona para sus adentros, mientras extrae el frío  instrumental del interior de su valija diplomática.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Vie Ago 09, 2013 12:40 pm

Muy bueno! El tipo sigue en guerra después de todo. Me hizo reir "ignorando los subversivos mensajes propagandísticos que salen de los labios de la geisha cifrados en exóticos gemidos". Un profesional!!

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por xander_xxx el Dom Ene 05, 2014 9:28 pm

Os dejo un relato que tiene un tiempo ya pero que no me convenció en nada, no se si fue por empezar a escribirlo con ganas y perderlas o que pero en fin así quizá reciba una opinión.


EL ATAÚD DE HUESO



Poca gente frecuentaba ya el pantano, en ocasiones los jóvenes del pueblo estacionaban sus vehículos en las inmediaciones para beber cerveza y trajinarse a cualquier fulana, pero pocos se adentraban en aquellas hediondas aguas. Los caimanes y la densa vegetación  que unida a la neblina no permitía ver más allá de unos pocos metros convertían el lugar en una trampa mortal para cualquiera no acostumbrado a moverse por territorios medianamente inhóspitos.
Roger se despertó apestando y tendido sobre el barro húmedo del meandro, descalzo y con el pecho descubierto sus piernas casi rozaban las aguas estancadas. Mientras se retiraba la suciedad de los ojos con la palma de la mano se puso en pie y miró al cielo, la noche había caído y no entendía como podía ser posible. Su último recuerdo era haberse tumbado a media tarde sobre el sofá de la cocina tras tratar de reparar el tractor. ¿Cómo diablos había llegado al pantano?

Caminó varios minutos lanzando la vista en todas direcciones, sus pies semienterrados y descalzos avanzaban torpemente hasta que un ligero pinchazo nació de la planta de uno de ellos. Echó la vista abajo y dobló su cuerpo, rápidamente la columna vertebral le envió el recordatorio de que ya no era un chaval. Agarro aquella pequeña piedra blanquecina y se la acercó para examinarla, solo que no era una piedra sino un maldito diente. Y de una persona pensó Roger. Ligeramente extrañado volvió a tirarlo al suelo pero al poner solo un poco más de atención observó que había no pocas piezas delantales más esparcidas por el suelo, tal vez treinta o cuarenta.

Reanudó la marcha. El sonido ambiente de los grillos y el batir de alas de los pajarracos le parecieron buena señal, cuando era niño su padre siempre le había advertido que no debía preocuparse cuando  la naturaleza se manifestaba, sino cuando esta enmudecía por completo. Trataba de averiguar el porqué de su presencia en el pantano pero no tenía explicación alguna, mientras continuaba deambulando se devanaba los sesos frustrado llegando a pensar que quizá padecía alzhéimer sin saberlo aunque desechó rápidamente la ridícula teoría. Su mente se retrotraía una y otra vez a los últimos momentos de los que tenía constancia. Había comido temprano  ya que la idea era visitar la tumba de su difunta esposa pero al igual que el día anterior finalmente había optado por trabajar, tras una hora realizando tareas varias por su granja se dirigió al tractor, la bomba inyectora daba algún tipo de problema que Roger tenía ganas de solucionar a la mayor brevedad pero tras un rato indagando pudo ver que los recambios que la bomba necesitaba eran algo que no estaba en su poder por lo que tendría adquirirlos en el almacén local. Ante el cansancio y la ausencia de tareas optó por echar una pequeña cabezada sobre el sofá. Dejó las botas junto a la puerta de la entrada y metió los calcetines  dentro de ellas, de camino al salón fue desabrochándose la camisa botón a botón y con gran complacencia se tumbó boca arriba cruzando ambos brazos encima de su cara. No tardó en dormirse.

Se propuso dejar de pensar en ello, podría visualizar sus recuerdos de las últimas horas una y otra vez pero no encontraría nada nuevo y mucho menos una explicación, el plan ahora consistía en seguir caminando para tratar de alcanzar una salida de la ciénaga. La luz de la luna no ayudaba tanto como podría hacerlo una linterna o una antorcha pero era mejor que nada, Roger debía tener cuidado, caminar con firmeza y no acelerarse más de lo necesario, en las zonas donde la tierra terminaba las aguas eran poco profundas pero aun así tratar de cruzarlas a nado en plena noche para alcanzar otro meando era una completa locura, por no hablar de los caimanes. Años atrás un cazador de cocodrilos había muerto al verse obligado a cruzar a nado entre dos pequeños meandros, eran tan solo doce metros pero su pié se quedó enganchado con una maraña de raíces bajo el agua, precisamente por lo escaso de la distancia había dejado su equipo en la orilla y la falta del cuchillo le llevó a morir ahogado tras patalear durante un rato.
Un nuevo sonido  llegó hasta los oídos de Roger procedente de la orilla, se apartó unos pasos hacia atrás  como medida de precaución. El agua hacia burbujas cada vez más intensamente. Agarró un palo del suelo que pensó arrojar aunque rápidamente recapacitó, era mejor estarse quieto. Tras unos instantes el borboteo cesó, lo que se ocultaba bajo el agua  estaba ahora en movimiento dibujando una línea sobre superficie durante unas décimas de segundo a su paso. Roger prefería no saber de lo que se trataba. Aún con el palo en la mano reanudó la marcha, aquel trozo de madera  era bastante endeble pero tenía casi un metro y medio de longitud con lo que sería de utilidad para ir midiendo la profundidad en caso de tener meterse el agua si no quedaba más opción.

Los minutos se sucedían entre tierra húmeda, Roger calculó llevar por lo menos dos horas deambulando arriba y abajo, su plan de andar siguiendo un mismo camino se veía truncado regularmente al verse obligado a girar  demasiado para sortear zonas anegadas y dar marcha atrás al no encontrar tramos de ningún tipo por donde continuar llegando a una desorientación total. La idea de construir una pequeña balsa no le pareció tan lejana pero carecía de la habilidad necesaria para mantener a flote cualquier cosa que pudiera apañar con materiales recolectados en casi la más absoluta oscuridad. En medio de la monotonía y a punto de tornarse esta en desesperación Roger se detuvo en seco con la vista fija al frente. Fuego. Una pequeña luz tenue podía ser vislumbrada danzante en el horizonte  sirviéndole como una bengala de socorro, el salvavidas  lanzado por la borda del barco en pos del marinero caído al mar. Agitándose para sus adentros Roger aceleró el paso sin dejar de palpar el terreno con su palo, el agua le llegaba ya a las rodillas pero no dejó de avanzar, con cada vez más delicadeza y bajando el ritmo para no llevarse sorpresas desagradables a mitad de camino olía las apestosas aguas cada vez más cercanas a su nariz, sumergido hasta el cuello Roger casi rezó para que el nivel permaneciera como estaba el resto de la travesía. La suerte se apiadó del hombre y sin prisa pero sin pausa alcanzó la orilla.  
 
Roger se sacudió la mugre con la mirada fija en los arbustos que se agitaban vivamente a escasos metros, comenzó a acercarse despacio. Una figura vestida de negro se dejó ver, era una mujer que portaba una vieja lámpara de gas y caminaba con la cabeza gacha. Justo detrás apareció otra, un hombre ahora, después otra más y así sucesivamente hasta que entre asustado y aliviado por encontrar a alguien Roger estuvo suficientemente cerca para advertir que la mujer era la señora Banks y el hombre a su lado su marido y amigo de Roger, Hank, todas aquella personas eran vecinos del pueblo. Plantados como estatuas todos ellos señalaron la orilla, Roger miró y el sonido procedente del fondo resurgió otra vez, cada vez más fuerte, lentamente algo con forma rectangular emergía cubierto por la suciedad del pantano. Un ataúd hecho con huesos humanos, ciertamente macabro pero con un indudable trabajo tras de sí. Roger se acercó, lo miró durante varios segundos y temiéndose ya lo peor retiró la parte superior. Con una total expresión de haberlo asumido sin perder tiempo, se sentó en el suelo, al lado del ataúd de hueso donde reposaba su propio cadáver en el interior. A la mañana Hank Banks encontraría el cuerpo sin vida de su amigo sobre el sofá en su granja, fallecido de un infarto fulminante mientras dormía.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Lun Ene 06, 2014 2:15 pm

A mí me gustó, sobre todo la descripción del pantano, muy vívida. El final no sé si lo entendí bien, ¿lo soñó, fue una alucinación, o realmente estuvo ahí?

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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por xander_xxx el Lun Ene 06, 2014 2:36 pm

Por eso es una cagada, no esta ni bien explicado XD. Trataba de decir que simplemente cuando se fue a dormir murió y el mismo no lo sabia, como si el pantano fuera su paso de la vida a la muerte y solo lo comprende al ver su propio cadáver. No hay nada peor al escribir que empezar con ganas una historia y cuando estas se van seguir haciéndolo.
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Re: Nuestros propios relatos de terror

Mensaje por Lyssa el Lun Ene 06, 2014 2:57 pm

Pero eso debe ser solucionable. Podes reescribir el final, explorar otras posibilidades. Yo hasta que pusiste que el tipo moría en su casa me estaba imaginando la posibilidad de que hubiera sorprendido a algún tipo de culto. Tal vez una secta que atrapa almas durante los sueños, jajajaja.

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Re: Nuestros propios relatos de terror

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